¿Conoces las cualidades de un buen director de empresa?

Todos los cargos creados para el funcionamiento de una empresa tienen su nivel de importancia para que la misma se desarrolle apropiadamente. Aunque en los directores recae la responsabilidad principal, porque son los guías y los que deben poner en práctica las decisiones para asegurar el éxito.

La formación y actualización profesional es la base para que una persona adquiera los conocimientos necesarios para desempeñar correctamente un puesto de trabajo. Sobre todo cuando se trata de un cargo de dirección, cuyas responsabilidades sobrepasan a las del resto de los miembros. Además, es la cabeza visible de toda la organización.

Para los directores, un máster en dirección y administración de empresas puede constituir la herramienta más valiosa a la hora de hacer frente a esta responsabilidad, ya que a través de ella se lograrán obtener los conocimientos y habilidades que se harán imprescindibles en la gestión.

Además, en un entorno tan competitivo y cambiante como el actual, sólo es posible mantenerse a flote si se tiene un dominio claro de los recursos claves para conseguirlo. Muchos de estos se presentan como cualidades que de no tener, pueden irse desarrollando con una actitud constante y firme a lo largo del tiempo. Veamos algunas de ellas.

La comunicación

Más allá de pensar en que la comunicación se trata del simple acto de hablar o escribir, se trata de establecer un mecanismo adecuado que permita transmitir correctamente las ideas.

A través de la comunicación, el director es capaz de asegurarse de que los objetivos trazados en la empresa se cumplirán según las pautas, pues las instrucciones han sido dadas con sencillez, organización, respeto, orientación y equilibrio.

Cuando un director no es capaz de transmitir los mensajes de forma apropiada a su personal, sobre todo cuando es bastante numeroso, estos se pueden malinterpretar o tergiversar, ocasionando que el trabajo no cumpla con lo previsto y se gaste tiempo y energías innecesariamente.

Dentro de este punto también hay que acotar otra fase de la comunicación, que es saber escuchar. De esta forma estará al día de todo lo que ocurra en la empresa y podrá tomar mejor las decisiones.

Actualización en conocimientos

Como ya se mencionó anteriormente, un buen director debe estar al día en todos los aspectos que tengan que ver con su trabajo dentro de la empresa. Y no solo allí, sino aquellos factores externos que influyen a nivel interno.

Por esta razón, deben ser capaces de aprender a poner en práctica cualquier tipo de novedad que surja en el plano empresarial y que consideren que será positivo para su gestión.

Independencia en la toma de decisiones

Las relaciones sociales son buenas en muchos sentidos. Sin embargo, pueden llegar a perturbar las decisiones de los directores si éstos se dejan influir por terceros. Un director debe ser capaz de llevar a cabo las acciones que considere pertinentes con respeto y ética, intentando mantener un clima de cordialidad, cuando esto lleve a situaciones incómodas con otras personas.

Es todavía más importante en el caso de empresas familiares, donde la consanguinidad tiende a nublar la percepción de la realidad y hacer que se cometan actos que, lejos de contribuir al desarrollo de la empresa, son capaces de forjar su camino a la quiebra.

Cuando las decisiones se toman acertadamente, el director tendrá la oportunidad de establecer sus prioridades y darles respuesta según se vayan necesitando. Puede que en un primer momento sea más difícil darse cuenta de cuáles son los aspectos que tienen influencia directa en el funcionamiento de la empresa y cuáles son los derivados, por eso los directores deben colocarse en base a sus capacidades y conocimientos y no como un mero acto de complacencia.

En todo caso, es con la formación constante y metódica que se lograrán desarrollar todas estas cualidades, pues la organización de los programas de estudio en materia gerencial, están enfocadas en que cada persona que lo curse reciba las herramientas teóricas y prácticas que lo acrediten como un verdadero profesional para ejercer la dirección de cualquier empresa.

 

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