Fintech, la revolución de las finanzas en Internet

La aplicación de la última tecnología ha cambiado radicalmente el panorama en muchos sectores de actividad, véanse los medios de comunicación, los juegos o la música. Dado que la innovación es constante, se puede intuir que pocos escaparán a esta transformación.

Desde hace unos años se viene hablando de un nuevo concepto en torno a los servicios financieros, sector al que también han llegado las nuevas tecnologías: fintech. Aúna las voces inglesas “financial” y “technology” y viene a englobar las prácticas financieras que necesitan de estas nuevas tecnologías para su desarrollo, ya sean compañías tradicionales o nuevas startups.

El fintech, por tanto, abarca diferentes tipos de empresas u operaciones. Entre ella se puede citar la financiación entre particulares y empresas, con una página web que puede servir de punto de encuentro, y que puede estar operada por intermediarios que también prestan asesoría.

La transferencia de fondos es otra de las actividades fintech que están llevando a cabo nuevas empresas, al margen de bancos que antes tenían el monopolio. Al grupo se pueden sumar otras actividades como los pagos y cobros a través de dispositivos inteligentes, pero la lista puede continuar hasta donde alcance la imaginación.

Cambios en el sector financiero

En el desarrollo del fintech han influido muchos factores, como apunta Esteban López desde Crowdlending. Se puede citar como factor clave la caída de Lehman Brothers y la crisis financiera que originó, explica el experto, que produjo “un enorme descontento con el funcionamiento de la banca tradicional”. Aparecieron entonces numerosas empresas con nuevas alternativas de inversión y financiación.

Poco a poco se van aprobando nuevos marcos legales que aumentan la confianza de los inversores que al principio fueron algo reacios, que estaban deseosos de encontrar alternativas. A medida que se va perdiendo ese miedo inicial, las nuevas empresas fintech se siguen desarrollando.

Por supuesto, el desarrollo y la generalización del uso de las nuevas tecnologías es también un factor clave para explicar el progresivo avance de las fintech. El usuario maneja sus finanzas “de una forma rápida, ágil, segura, sencilla y, sobre todo, mucho más económica”, apunta Esteban López desde Crowlending.

En definitiva, la búsqueda de alternativas a una banca tradicional en la que se observa un inmovilismo generalizado y “ansias de engordar la cuenta de resultados”, como cita López, unido a que el usuario se deja abrazar por las nuevas tecnologías (de ahí que el banking online haya ganado peso), convierte al fintech en todo un área que explorar y explotar. Hay muchas startups deseosas de llevarse su parte del pastel.

Mucho que explorar

En 2015, un Informe Fintech elaborado por la empresa Captio y por la Asociación Española de Financieros de Empresa (ASSET) reveló que el término era aún desconocido por el 66,7% de los profesionales del sector. Eso no significa, sin embargo, que estos especialistas no hubieran comenzado ya a usar la tecnología en las finanzas de algún modo, puesto que el 46,2% ya contaban con algún software o producto fintech.

El sector ve con buenos ojos la aplicación de la tecnología, en la mayoría de los casos, por la eficiencia que considera que ofrecen al realizar ciertos procesos o gestiones. Entre las ventajas atribuidas también se cita el ahorro de tiempo y la inmediatez que ofrecen estas nuevas fórmulas, que además pueden estar disponibles 24/7.

El mencionado Informe Fintech recogía también, en cambio, que hasta un 51,6% de los profesionales no sabía cómo un producto o servicio fintech podía ayudara a las empresas. También resultaba revelador el alto desconocimiento de ofertas concretas que pudieran resultarles interesantes, un 38,9%, y eran minoría quienes no pensaban que desarrollar productos y servicios de este tipo era un gasto innecesario o no veía motivos para ello (4% y 5,5% respectivamente).

Aunque el panorama ha podido variar sustancialmente, los números dejan entrever que, como en otros tantos sectores, la tecnología va a abrir mucho más las posibilidades.

Los microcréditos online

Los créditos o microcréditos online ofrecidos por empresas de micropréstamos también se pueden considerar fintech. De hecho, podría tratarse de uno de los productos más conocidos.

Lo primero que destacan es el amplio conocimiento de quien se sitúa tras la pantalla: “Conocemos todas las situaciones y adversidades de nuestros clientes: una avería del coche, una tubería del hogar, unas vacaciones, un regalo inesperado” y un largo etcétera que no son más que agujeros que tapar.

La afirmación no es casual. De hecho, al fintech se le atribuye un profundo conocimiento del cliente gracias a la información que el mismo provee a la hora de hacer uso de esos servicios, y que luego cae en manos de los expertos en Big Data. Finanzas e Internet unidos dan como resultado ingentes cantidades de información que son oro puro para las empresas.

No todas las opciones ofrecen la misma fiabilidad al usuario final. La facilidad de solicitud y la inmediatez no pueden hacer perder de vista que, como sucedía con los productos y servicios que se solicitaban de forma física, hay que ser cuidadosos. Empezando por saber si la web opera bajo el paraguas de una asociación como ASNEF o Asociación Fintech. Y, por supuesto, leyendo hasta la última coma.

El crowdfunding como gran alternativa

Podrían surgir voces discordantes a ubicar el crowdfunding o microcenazgo entre los productos y servicios fintech, que son ofrecidas por compañías que hacen dinero con el dinero de otros. El crowdfunding, sin embargo, prescinde por completo de esta intermediación financiera para que el promotor de una idea o proyecto pueda sacarlo adelante.

Fintech Spain, por ejemplo, sí incluye el microcenenazgo entre las prácticas que analiza, junto a otras como la banca digital, los pagos móviles, el crowdlending, las finanzas personales o las divisas, entre otros productos financieros.

Al margen de cuáles son las clasificaciones más acordes en un ámbito que avanza en la práctica mucho más rápido que la teoría, lo cierto es que el crowdfunding también ha tenido un amplio desarrollo. Y, como sucede con los productos y servicios fintech, también escapa al monopolio de las entidades tradicionales y ha encontrado en las nuevas tecnologías su principal posibilidad de desarrollo.

Convencer a la comunidad, claro está, pasa por ofrecer ideas innovadoras e interesantes, y son las de base tecnológica las que más triunfan.

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