Guía de compra y análisis de imágenes satelitales

Con el paso del tiempo, el uso de imágenes de satélite se ha convertido en algo bastante común en diferentes sectores. Gracias a ello, ahora es más sencillo ver y comprender lo que sucede en la Tierra y utilizar esa información para tomar mejores decisiones y/o prestar servicios en función de la necesidad que haya. Hasta ahora el uso y análisis de datos de satélite estaba reservado a un ámbito científico debido a su alto coste económico y de procesamiento, pero los avances tecnológicos en materia de computación en ordenadores domésticos han abierto la puerta a multitud de personas y negocios.

Sin embargo, debido al abanico de opciones disponibles, pueden surgir problemas si no se sabe identificar la mejor opción. Elegir una imagen de alta resolución o de baja resolución, obtener datos de un satélite en concreto u otro, etc. pueden marcar la diferencia entre un análisis de datos correcto y útil frente a otro que no termina de ayudar a identificar y/o resolver el problema en cuestión.   

Tipos de imágenes de satélite

En función del método de captación utilizado por el satélite para tomar la imagen, podemos distinguir entre detección pasiva y activa. 

Se considera detección pasiva a aquellos dispositivos que se apoyan en la radiación de la atmósfera terrestre y la superficie de la Tierra para capturar imágenes.  Dichas emisiones de radiación pueden ser de diferentes tipos, como la luz solar o la radiación térmica de las plantas, que no es visible a simple vista, pero puede detectarse en el espectro infrarrojo, por poner un par de ejemplos. 

Teniendo en cuenta que la luz solar es el tipo más utilizado, ya que además de ser fácilmente visible, su energía se refleja o se absorbe en función del objeto que la recibe, este tipo de teledetección está sujeta en la mayoría de los casos al ciclo día-noche del planeta. No obstante, este tipo de detección es incapaz de obtener información en lugares cubiertos por nubes densas, por lo que no es útil en todos los casos, pero la facilidad de interpretación de sus imágenes hace que sea una opción muy utilizada.

En el caso de la detección activa, los dispositivos de captación de imágenes emiten su propia fuente de energía para iluminar, mandando una señal de radiación a la Tierra y recogiendo esa misma señal reflejada. Al contrario que con la detección pasiva, los sensores activos pueden recoger datos sin depender de la luz solar o la estación del año, aunque, a cambio, necesitan más energía para funcionar que los sensores pasivos. Los sensores activos también pueden usarse para estudiar longitudes de onda diferentes a las de la luz del sol, como las microondas.

Los ejemplos más conocidos de detección activa son el SAR o radar de apertura sintética y el LIDAR. El SAR envía pulsos electromagnéticos a la Tierra y evalúan la velocidad e intensidad de los pulsos devueltos y es ideal para detectar derrames de petróleo o monitorizar la capa de hielo marino. El LIDAR envía pulsos de luz, evaluando también la velocidad y dispersión de los pulsos recibidos; su uso se centra en cartografía y topografía, ya que puede penetrar a través de una vegetación densa.

Imágenes de alta resolución

La resolución de una imagen determina la calidad y el nivel de detalle de ésta. Cada imagen está compuesta por decenas de píxeles y, en función de la superficie de terreno que cada píxel representa, podemos evaluar su resolución. Se considera que una imagen es de alta resolución si cada pixel en ella representa 5 metros cuadrados (5 x 5) o menos.

Gracias a su resolución, en estas imágenes es posible distinguir objetos como coches o árboles con claridad, por ello se usan este tipo de imágenes en tareas como la agricultura de precisión, cartografía o inventarios forestales. Por contra, las imágenes de alta resolución tienen un mayor coste respecto a las de baja resolución y dadas sus características, el área que pueden cubrir es menor.

Imágenes de baja resolución y resolución media

Las imágenes de resolución media (10-30m/pixel) y baja resolución (+60m/pixel) permiten monitorizar grandes extensiones de terreno, pero sin un nivel de detalle que permita distinguir objetos pequeños. Son ideales cuando lo que se busca es una vista general de la situación: por ejemplo, en un incendio forestal, no permiten contar el número de árboles quemados, pero sí calcular el área afectada.

A estas imágenes se les puede aplicar multitud de bandas espectrales, lo que permite obtener información sobre objetos que no se apreciaban en la imagen original. Teniendo en cuenta que el programa Landsat es el más longevo y que sus imágenes tienen una resolución media, es posible acceder a una gran cantidad de datos históricos para comparar como evolucionan asuntos como el deshielo en los polos o la deforestación.

Precio de las imágenes de satélite

El precio de las imágenes depende principalmente de la fuente, ya que existen fuentes de datos gratuitas y fuentes comerciales. Las fuentes gratuitas suelen ser organizaciones gubernamentales o públicas, cuyas imágenes suelen ser de baja resolución y sin posibilidad de pedir una solicitud personalizada. A su favor, una mayor regularidad en el tiempo de revisita.

Por su parte, las fuentes comerciales están compuestas por empresas privadas y distribuidores. No es posible hacer un cálculo general del coste de dichas imágenes, ya que su precio depende de características como:

  • Resolución;
  • Tiempo de entrega;
  • Preprocesamiento;
  • Edad de la imagen (imagen actual o de archivo);
  • Modelo económico de la empresa (pago individual de cada archivo o suscripción);
  • Uso de bandas espectrales;
  • Requisitos específicos del cliente.

Al existir múltiples opciones, deberá investigar qué ofrece cada empresa/distribuidor antes de lanzarse a comprar una imagen. 

 

Si es la primera vez que se interesa por la teledetección, la información de este artículo quiere ayudarle a tener un punto de partida desde el cual pueda distinguir los aspectos más básicos de las imágenes antes de realizar una investigación mayor. A partir de aquí, puede centrarse en aquellos usos de la observación remota que satisfagan sus necesidades o que, simplemente, le llamen la atención. ¡Buena suerte!

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