5 Hábitos diarios para ser más productivo en tu trabajo

Bloquear las distracciones y adoptar una mejor gestión del tiempo y buenos hábitos para ser más productivo, son la clave para una mayor atención y productividad.

A menudo es difícil estar atento -el estado de enfocar plenamente tu atención en el momento presente- cuando te enfrentas a distracciones como el constante recepción de correos electrónicos y mensajes de texto y el hecho de que constantemente estamos llevando nuestros cerebros hasta un punto de fatiga.

Gloria Mark, Ph.D. , profesora en el Departamento de Informática de la Universidad de California en Irvine  estudió el impacto que la tecnología digital tiene en las personas y descubrió que la persona promedio solo tiene alrededor de 11 minutos de concentración constante antes de ser interrumpida. Ya  una vez que está distraído, puede tomar hasta 25 minutos para que su mente vuelva a concentrarse en el trabajo.

Cuando no estamos plenamente conscientes en el trabajo, perdemos un tiempo precioso, desperdiciamos la productividad y, eventualmente, los ingresos. Los estudios de Mark estimaron que las empresas pierden millones de euros al año gracias a las distracciones habituales en el lugar de trabajo.

Pero, ¿cómo puedes aumentar la atención plena en el trabajo? La clave es bloquear las distracciones comunes y administrar mejor tu tiempo para no sobrecargar su cerebro.

5 hábitos para ser más productivo en el trabajo

Te dejamos aquí cinco estrategias que te ayudarán:

  1. Planifica tu día

Sin un horario diario o una lista de tareas delante de ti es muy fácil distraerse con eventos desconocidos. Para evitar eso es más sencillo saber qué es lo que nos deparará el día desde el primer momento. Algunas personas redactan una simple lista de tareas todos los días y la envían por correo electrónico, o las agregan a su calendario y apartan el tiempo para asegurarse de lograrla. Es fundamental revisar las tareas diariamente. Eliminar las tareas acabadas y volver a reorganizar si han cambiado las prioridades.

  1. Divide tu día a la mitad

La energía y disciplina puede ser diferentes para cada persona a lo largo del día. Hay personas cuyas energías son más altas durante la mañana y otras por la tarde. Cuando empiezas a trabajar lo normal es que estés más despejado, recién descansado y con la energía alta.  Descubre cuándo son tus picos energéticos y organízate, reparte las horas laborales que tengas (pueden ser 8, 6, 12 las que sean) y distribuye las tareas más complicadas, que requieran de más esfuerzo,  durante ese tiempo.

  1. Trabaja en segmentos de 90 minutos

Después de 90 minutos de trabajo ininterrumpido (realmente sin ninguna distracción), aléjate por un rato  y toma un descanso. Los investigadores estudiaron diferentes actores  de élite. Atletas, actores, músicos e incluso jugadores de ajedrez, y descubrieron que sus mejores rendimientos ocurrieron en sesiones que duraron no más de 90 minutos. Por lo tanto, asegúrate de tenerlo en cuenta al programar tu trabajo. Programa un dispositivo con un aviso amable que te indique el momento de pausa.  Durante esa pausa, no mayor a 15 min, puedes realizar algunos ejercicios de atención plena para luego retomar tus labores de forma más consciente.

  1. Bloquear Internet

Cuando te sientas frente al ordenador y tienes acceso a Internet hay una parte de ti que surge bajo la falsa necesidad de más información, imágenes, distracciones. Cuando necesites dedicar toda tu atención a algo, asegúrate de cerrar todos los programas que no te sean necesarios, cierra tu navegador web (Google ofrece extensiones llamadas StayFocus y Block Site que pueden bloquear los sitios web elegidos durante periodos de tiempo específicos) no podrás verificar las redes sociales o los correos electrónicos. Pon tu móvil boca abajo y en modo silencio e intenta aislarte del mundo, incluso de tus compañeros de oficina. Esto hará que te puedas concentrar mucho más y no pierdas la concentración. Confía, el mundo puede esperar un tiempo y estarás menos ocupado y serás más productivo.

  1. Coloca un aviso de “no molestar”

La multitarea no nos hace más productivos, es uno de los mayores mitos en estos días. De hecho, dividir nuestra atención tiene un impacto negativo en la productividad, la concentración y la energía. La multitarea puede ser posible solo en dos casos. El primero es cuando estás haciendo algo que es de alguna manera automática. Un ejemplo es caminar y hablar al mismo tiempo. La otra situación en la que es posible realizar múltiples tareas es cuando se trata de diferentes tipos de procesamiento del cerebro. Su ejemplo es leer y escuchar música clásica. Pero si la música contiene alguna letra en ella, sería imposible hacer estas dos tareas a la vez. Ambos activan el centro del lenguaje del cerebro. No creas la ilusión de la multitarea, concéntrate y configura los estados de los dispositivos como “ocupado”, si es necesario cierra la puerta de tu oficina y coloca un aviso de “no molestar” para evitar distracciones no deseadas.

No puedes esperar estar siempre comprometido con tu trabajo en todo momento. Pero para ser más productivo y, en última instancia, ser más exitoso, tu cerebro necesita protección contra las distracciones diarias de la oficina. Reflexionar sobre cómo trabajas mejor puede ser de gran ayuda para tu productividad laboral.

¿Y tu, cómo consigues mejorar tu productividad laboral en el día a día?

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