Un plan de proyecto no es un calendario. El calendario dice cuándo; el plan dice qué se va a hacer, quién lo hace, con qué se cuenta y qué pasa si algo falla. Sin esa parte, el calendario es una lista de deseos con fechas.
Índice del contenido
Qué es y qué no es
El plan es el documento al que vuelves cuando algo se tuerce, y por eso tiene que responder preguntas incómodas antes de que aparezcan: qué queda fuera del alcance, quién decide si hay conflicto, de qué presupuesto se tira si hay una desviación.
Los diez elementos que no pueden faltar
Objetivo y criterio de éxito. Escrito de forma que se pueda comprobar. «Mejorar la web» no vale; «reducir el tiempo de carga por debajo de dos segundos» sí.
Alcance, y sobre todo lo que queda fuera. La lista de exclusiones evita la mitad de los conflictos.
Entregables. Qué se entrega, en qué formato y con qué nivel de acabado.
Hitos. Pocos y verificables. Un hito que no se pueda comprobar no es un hito.
Reparto de responsabilidades por rol. Quién ejecuta, quién valida y quién solo tiene que estar informado.
Estimación de esfuerzo. En horas o jornadas, no en «semanas» abstractas.
Dependencias. Qué tarea bloquea a cuál. De aquí sale el camino crítico, que es donde se pierden los proyectos.
Riesgos con su plan B. Un riesgo sin respuesta prevista es solo una preocupación.
Presupuesto y margen. Incluido el margen para imprevistos, que se gasta siempre.
Plan de comunicación. Quién informa a quién, con qué frecuencia y en qué formato.
El error más común
Hacer el plan una vez y no volver a mirarlo. Un plan que no se actualiza deja de describir el proyecto en la primera semana y a partir de ahí solo sirve para justificar retrasos.
La infografía
El resumen visual, elaborado por Wrike:

Infografía ofrecida por Wrike – Software Administrador De Proyectos
