En la actualidad las empresas exitosas son las que saben afrontar situaciones de cambio vertiginosas porque sin importar el área de desempeño, todas quieren alcanzar la excelencia y solidez para todos sus miembros.
Independientemente del contexto es importante conocer las gestiones necesarias en los aspectos legales, administrativos y financieros para evitar incurrir en posibles crisis económicas. Sobre todo cuando muchas de ellas pueden prevenirse con el diseño adecuado de estrategias que permitan evitar problemas legales.
Con gran pesar esto puede ocurrir debido al desconocimiento u olvido, pero al tener una figura encargada de estos casos se evitarán problemas a futuro, como cubrir elevados gastos o comprometer el crecimiento y desarrollo de la organización.
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Cuando una empresa no tiene la liquidez suficiente para responder al pago de proveedores, empleados, entre otras obligaciones, el concurso de acreedores es una modalidad legal que surge como respuesta o alternativa para evitar que la empresa se vaya en picada.
Con frecuencia se presentan dos formas. La primera consiste en que el negocio todavía es viable, pero no tiene solvencia en un tiempo determinado para pagar las deudas. En este caso, lo que se suele hacer es una reestructuración con los bancos u otros proveedores.
La segunda surge cuando es inviable desde cualquier aspecto porque tiene un patrimonio negativo.
Una vez que se realiza la solicitud pueden existir dos tipos: concurso voluntario y concurso necesario. El voluntario se da cuando desde la empresa, por medio de la figura del administrador, se procede a la convocatoria o concurso de acreedores. Mientras que el segundo tipo lo inicia uno de los acreedores.
Se puede decir que mientras uno es interno porque nace desde la propia empresa, el otro es externo. Sin importar el tipo, el administrador tiene un papel protagónico y por eso se recomienda buscar una asesoría conveniente y ajustada a los requerimientos de la empresa.
En este sentido, un consultor externo a la empresa tiene un rol fundamental como apoyo legal para el administrador. Al ser expertos sobre todo lo relacionado con los estatutos y leyes, sabrá diseñar un plan ajustados a las necesidades de cada tipo de concurso. Las actividades primordiales son:
Por estas funciones se aconseja que exista la figura a largo plazo en la empresa, con el fin de siempre estar al día. Por lo que sus honorarios pueden fijarse a través de una tarifa estándar para todos los meses y excepcional durante casos especiales.
Las metas son importantes para tener un rumbo a seguir. La primera etapa para alcanzarlas es elaborar un plan de viabilidad. Está compuesto por una proyección en materia financiera en una período de 3 a 5 años. Especial interés cobra este tipo de texto en caso de que la organización tambalee financieramente.
Una de las razones es que se redacta para poder generar argumentos convincentes ante cualquier acreedor. Así como también determinar los recortes de presupuestos o los nuevos gastos a los que tendrá que responder la empresa.
Un informe de está índole está compuesto por las inversiones materiales (construcciones, instalaciones, locales, maquinarias), inmateriales (aplicaciones informáticas, propiedad intelectual) y financieros (depósitos y fianzas). Después de hacer una lista se deben enumerar y calcular el valor.
Luego acotar los productos y servicios, financiación, gastos y caja. Siempre hay que velar porque la empresa tenga liquidez para pagar aspectos fundamentales como el pago a los empleados.
En suma, se trata de un inventario muy bien especificado de cada bien y propiedad de la compañía.
Para evitar la crisis latente, el preconcurso de acreedores se realiza antes del tiempo establecido del concurso de acreedores propiamente dicho. De esta manera, podrá adelantar los procedimientos jurídicos o alcanzar una intermediación judicial.
Al optar por este procedimiento, se hace mucho más expedito y se logra una salida que evitará mayor pérdida de tiempo, porque el concurso de acreedores es más complejo y exige períodos más largos.
Asimismo, se mantiene el personal centrado en la administración y se evita someterse al control externo porque mantienen a sus directivos y solo se efectúan cambios para mejorar en las acciones.
En resumen, otorga tres meses de plazo para pagar las deudas a todos los proveedores. Y lo más importante: esta forma se realiza de forma privada. A diferencia del primero, que se hace público.
CEO de Marketers Group. Agencia de marketing digital especializada en servicios de SEO, Publicidad digital y Business Analytics. Director del portal Tiempodenegocios.com. Formador in-company para empresas como Bayer, Roche, Evercom, Claró Partners entre otras.
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