Consejos de expertos para proteger a nuestros hijos de los peligros de las redes sociales

¿Preocupado por el gran número de personas que son “amigos” de su hijo en Facebook a su corta edad? No te sientas solo, ya que es algo que se ha vuelto la norma desde hace poco. Cada día son más los niños que tienen acceso a Internet y lo hacen con nada o casi nada de supervisión.

Esto se ha vuelto la principal preocupación de los adultos, al ver a sus hijos permanecer pegados durante horas a sus dispositivos móviles visitando cientos de portales web que, aunque están llenos de excelentes recursos educativos, también son un lugar donde ocurren delitos cibernéticos.

Los expertos aseguran que a los más pequeños hay que hacerles seguimiento en Internet. Después de todo, cuando son chicos no permitimos que jueguen solos en los parques o que charlen con desconocidos, y eso hay que extrapolarlo al ciberespacio. También debemos enseñarles a no chatear con extraños en Internet y, mientras vayan demostrando más responsabilidad y criterio, podrán usar por más tiempo y sin nuestra guía sus redes sociales.

Instagram, Snapchat, Twitter y Facebook son las redes más usadas por la juventud para comunicarse entre sí y compartir texto y archivos multimedia a diario. Incluso escriben detalles íntimos propios sin mucha consciencia de que miles de usuarios los están observando. Pero ¿qué tan bien están preparados los menores para salvaguardar su intimidad?

Las estadística parecen demostrar que no mucho. La falta de conocimiento es la causa más común de la gran mayoría de los delitos que cometen contra los niños en la Internet. Los órganos de seguridad aseguran “que pocos menores manejan de manera apropiada su intimidad. La mayoría suben imágenes con contenido y actitudes sexuales y estas son compartidas por otras personas sin su permiso. En pocas palabras, se está cometiendo un delito.

Los delitos más comunes a los que se ven expuestos los menores

El cyberbullying (o acoso por medios electrónicos) es el delito más común entre los menores. Este consiste en el chantaje o amenaza hacia a otras personas por imágenes o vídeos íntimos o simplemente que abusen verbalmente de ellos. Lo cual representa para los afectados un cruel calvario ya que la humillación sigue las 24 horas incluso cuando no están en el colegio.

Si el acosador resulta ser una persona adulta con un claro objetivo sexual, entonces hablamos de un delito llamado “grooming”. Los menores piensan que están hablando con alguien de su edad, pero en realidad son adultos que los engañan para que compartan contenido íntimo. Luego, los chantajean con publicar tales fotos comprometedoras y, les exigen más contenido sexual (o involucrarse en actos sexuales) para evitar el escarnio.

Esto tiene relación directa con el sexting, el siguiente delito más típico entre los jóvenes con acceso a las redes sociales. Es una tendencia que trata de compartir fotos y vídeos con contenido sexual explícito y que resulta en un delito cuando son compartidas sin su consentimiento por otros usuarios. Obviamente, este contenido también puede ser usado para extorsionar a un menor.

¿Qué pueden hacer los padres para prevenir todas estas situaciones? Lo mejor es acudir a la Policía de inmediato. Pero previamente debe existir un clima de confianza con los más pequeños. Que sepan que los apoyas y que si se ven expuestos a algún delito, pueden y deben contártelo como padre o a algún adulto que sea de fiar.

¿Cómo podemos proteger a nuestros hijos?

  1. Estar a la vanguardia con la tecnología. Los padres no pueden estar desconectados y deben acompañar a sus hijos desde el momento en el que se les da su propio smartphone, hasta cuando baja aplicaciones y crea algún perfil para redes sociales. Aprender cómo se usan las principales aplicaciones espía, también es vital.
  2. Crear normas básicas de seguridad. Los padres deben conocer el código de acceso al teléfono, saber con detalles cuales aplicaciones se instalan, establecer condiciones para el uso de dichas aplicaciones y si están en una edad apropiada para usarlas. Las contraseñas deben cambiarse de manera periódica. Y claro, asegurarse de instalar programas de supervisión y control parental que sean necesarios.
  3. Fijar por escrito las normas para el uso de las nuevas tecnologías. La Policía recomienda el uso de un contrato que los padres puedan acordar con sus hijos que incluya un compromiso para “respetar la intimidad con sus amigos reales y dándoles espacio para conversar sus cosas siempre y cuando lo hagan en un ambiente de respeto.”

Los niños tienen que entender que, hasta que no tengan más edad, sus padres tendrán siempre acceso a sus teléfonos, correo electrónico, aplicaciones, archivos multimedia y juegos, para una apropiada supervisión. Puedes sumar a tus herramientas aplicaciones con la capacidad de leer conversaciones Whatsapp de otro móvil, para que no se vuelva tediosa esta tarea.

Asimismo, se establecerán horarios para prevenir que los niños estén conectados durante mucho tiempo y se deberá señalar que existen edades mininas para utilizar ciertas redes sociales.

  1. Enseñar la importancia de respetar a los demás en la Red. Los niños deben comportarse en Internet de la misma forma que lo hacen en la realidad: con respeto. Necesitan conocer, también, que está terminantemente prohibido compartir imágenes privadas de otras personas sin su consentimiento, faltar el respeto, insultar y, evidentemente, chantajear.

La educación es clave para evitar que sean acosados o peor, potenciales acosadores. “Los nuevos usuarios tienen que comprometerse a no hacer uso indebido del internet o cualquier dispositivo móvil para humillar, acosar, molestar u ofender a sus compañeritos de clase, vecinos o conocidos.

Y tampoco ser cómplice de ninguna de dichas acciones que lleven al ciberacoso, ni reenviado, ni encubriéndola: exigirá a sus contactos el mismo respeto”, parafraseando los ejemplos de contratos elaborados por los organismos de seguridad usado para fomentar un uso positivo del Internet y redes sociales.

  1. Los menores se deben comprometer para proteger su privacidad. No se puede dar información personal, ni enviar datos que pongan en peligro su identidad. La propagación de falsos rumores, la modificación maliciosa de fotos de otras personas, hackear cuentas de redes sociales o la usurpación de identidad, son algunas de las formas de acoso más frecuentes.
  2. Los padres deben tener un ojo atento sobre lo que los niños hacen en Internet. Con este propósito se pueden instalar filtros parentales y evaluar los historiales de navegación. Aunado a lo anterior, se deben chequear (acompañado del niño) las fotos y otros archivos que puedan tener en su móvil en conjunto con los documentos compartidos.

Si cualquiera de estos pudiera ser perjudicial, ahora o en el futuro, para ellos, lo mejor es borrarlos. También es importante comprobar con el niño cualquier comentario o fotografía de los perfiles que acompañan el suyo y asegurarse que los hayan agregado ellos mismos. Explícales lo malo del ciberacoso, para que no formen parte del mismo, ni sean víctimas.

Con todos los dispositivos que se han vuelto esenciales en nuestras vidas, obviamente la tarea de monitorear y supervisar todos ellos es harta y difícil. Pero a veces los niños no tienen suficiente experiencia o conocimiento para protegerse por sí mismo. No siempre sabrán cómo comportarse con cuidado en línea. Puedes facilitar esta tarea de monitoreo con el uso de aplicaciones espía y control parental.

Gracias a estas apps podrás estar al tanto de cada detalle que de los dispositivos móviles de tu hijo sin perderte de nada. Entre algunas de las características de las apps encontramos: Monitoreo de llamadas móviles, espiar los mensajes de textos, alertas directas para acciones en redes sociales que has prohibido de antemano y Supervisión de historial de navegación.

Además, con apliacaciones espías podrás hacerle seguimiento a todas las actividades (chats y publicaciones) en redes sociales como Facebook, Instagram, WhatsApp, Viber, Twitter.

Esta nueva revolución tecnológica llego para quedarse y los más jóvenes ya son parte de ella. Como padres, nuestro debes es darles el mejor acompañamiento, educándolos y explicándoles los riesgos que pueden encontrar en Internet. El ciberespacio puede ser tan peligroso como el real si no tenemos cuidado y realizamos actividades de prevención.

Nadie está a salvo de ser una víctima, pero con las herramientas necesarias y la educación apropiada, podemos librarnos de casi todos los males y denunciarlos apropiadamente.

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