Guía sobre cómo invertir en índices bursátiles

Los índices bursátiles están formados por varios valores que son empresas que cotizan en el mercado, de manera que existen diferentes cálculos en función de los distintos tipos de índices, de manera que, a través de una gestión correcta, podemos conocer el comportamiento del mercado en función del tiempo.

Empezar en la inversión de índices bursátiles supone aprender algunas normas básicas a través de las cuales podamos conocer el modo en que se mueve el mercado en función del índice que hayamos escogido. A continuación vamos a dar las pautas a través de las cuales podremos invertir en índices bursátiles con el mayor rigor posible y entendiendo lo que estamos haciendo.

Qué es un índice bursátil

En primer lugar debemos entender qué es exactamente un índice bursátil, y no es ni más ni menos que un grupo de valores formados por distintas empresas.

La mayor parte de vosotros habrá oído hablar del IBEX35 (España), NYSE (Nueva York), NASDAQ (Estados Unidos), etc., que están compuestos por grupos de empresas que cotizan en el mercado, pues básicamente cada una de ellas es lo que denominamos índice bursátil, de manera que por ejemplo el IBEX 35 es un índice bursátil compuesto por 35 empresas, pero con la característica de que cada uno de ellos opera de una forma diferente.

Básicamente se trata de un sistema muy fiable y cómodo ya que nos permite a través del índice es conocer la evolución y el comportamiento del mercado desde una perspectiva general y a lo largo del tiempo.

Qué son los ETF o fondos cotizados

Por otra parte tenemos los ETF, las siglas de Exchange Traded Founds con las que se conocen los fondos cotizados, de manera que a la hora de invertir el interesado no lo hace directamente en las empresas o fondos de inversión, sino que el proceso se lleva a cabo a través de estos fondos cotizados.

Básicamente estaríamos hablando de una simbiosis entre los fondos de inversión que ya conocemos y que se han utilizado hasta ahora, y las acciones de las empresas.

La sencillez a la hora de operar con fondos cotizados

Invertir en índices bursátiles resulta un proceso muy cómodo para el inversor, ya que dispone de una gran cantidad de información que le ayuda a tomar las decisiones en función del modo en que se mueve el mercado, consiguiendo incluso predecir la forma en que evolucionará en los próximos días.

Lo único que necesita el inversor es seguir la evolución del fondo cotizado, en lugar de la alternativa que sería una cartera de inversión a través de la cual deberíamos estar pendientes en todo momento de la forma en que evoluciona cada uno de los valores.

Además, el proceso es muy similar a la inversión en acciones, pero con la característica de que cotizan en tiempo real, de manera que el mercado permanece activo en todo momento pudiendo mostrar picos interesantes que nos ayudan a realizar un seguimiento más aproximado.

Y por supuesto, otra de las ventajas es que vamos a poder vender y comprar cuando queramos, en cualquier momento en el que tomemos la decisión, aprovechando el valor en tiempo real del producto.

Por si esto no fuese suficiente, también cuenta con la particularidad de que se trata de un producto de gestión pasiva, lo que básicamente se traduce en que las comisiones a pagar disminuyen considerablemente, lo cual evidentemente nos beneficia como inversores.

De esta manera, no sólo nos podemos centrar en un mercado en particular o en unos valores concretos, sino que maximizamos las posibilidades de diversificación, de manera que evitaremos que todo lo invertido esté en manos de la evolución de un mercado concreto. Evidentemente, para ello lo ideal es invertir en distintos índices bursátiles de países diversos, con lo cual nos estaremos asegurando de que, aunque haya un desplome en un mercado determinado, el resto de nuestras inversiones seguirá permaneciendo con la seguridad que hemos buscado.

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