Cómo mejorar la productividad en la oficina: 10 consejos clave

Estas pautas te ayudarán a estar mejor tanto dentro como fuera de tu trabajo.

La vuelta de las vacaciones es algo muy duro para muchos, pero más duro es a veces el saber habituarse al empleo. Muchos trabajamos en oficinas y tenemos que aprender a organizarnos para no caer en una debacle de estrés, cosas por hacer y preocupaciones que, a veces, no tienen sentido alguno.

Saber organizarse, establecer unos mandamientos a cumplir a rajatabla, es una prioridad para todo el que trabaja en una oficina. Aquí te traemos varios consejos, diez para ser exactos, que te servirán muchísimo si ves que no puedes seguir hacia adelante, o simplemente buscas una forma de amenizar tu trabajo y alcanzar mayor eficiencia en tus quehaceres laborales.

Son diez consejos sencillos y tremendamente prácticos. Tanto tú como los que te rodean os beneficiaréis de los efectos que se consiguen, y por fin podrás quitarte de la cabeza tantísimas preocupaciones.

Organiza tus prioridades

Si tienes tareas importantes que hacer, organízate para que sean lo primero a llevar a cabo durante la jornada. Rechaza cualquier interrupción o llamada y céntrate en terminarlas para poder respirar con mayor tranquilidad al concluir con ellas. Así tendrás la satisfacción de finalizar algo crucial y la tranquilidad de no tener tanta presión durante el resto de la jornada, incluso cuando vuelvas a casa.

Pausas entre tareas

Cada vez que termines una tarea, haz una pequeña pausa de unos 5 minutos para desconectar un poco. Este método sirve para que hagas una separación psicológica entre una labor y otra y no tengas esa sensación de continuo trabajo, con el estrés que ello conlleva. Aprovecha ese pequeño momento para tomar un café (sin abusar), pensar en tus cosas o simplemente desconectar.

Cuida tu entorno de trabajo

Somos lo que comemos, y con lo que trabajamos. Procura que tu zona de trabajo esté lo menos cargada posible y siempre ordenada. Ten aquello indispensable para tu oficio y algún pequeño toque decorativo que sirva para esas pausas de desconexión. Aquí, el material de Kaiser Kraft puede serte de gran utilidad.

Organiza tu horario

A veces, una llamada inoportuna o un correo a deshoras pueden acabar con tu ritmo de trabajo fácilmente. Trata de que tus clientes o aquellos que trabajen contigo se ciñan a un horario determinado para mandarte correos o llamarte, así sabrás a qué horas debes estar atento y centrar el resto de jornada en lo que tengas que hacer.

Cuidado con lo que comes

Intenta llevar algo que tomar a media mañana o media tarde, en función del turno que tengas. Una pieza de fruta, un snack, algo que sea saludable, son un buen combustible para recargar tus pilas y retomar la labor con fuerza y ganas. Ya sabes, aprovecha alguno de esos descansos pequeños para comer y todo irá mejor.

Apúntalo todo

Si alguien te interrumpe, para un momento y apunta en un papel o post-it lo que estabas haciendo. A veces volver a coger el hilo es algo que cuesta demasiado porque, simplemente, se te olvida a raíz de una interrupción. Si lo anotas, tan solo tendrás que ojear lo que pusiste para volver a retomar las cosas por donde las dejaste.

Aprende a aprovechar con lo que trabajas

Cuando estás en una oficina, lo más común es que trabajes con un ordenador y con una serie de software determinado. Infórmate y aprende a aprovechar estas herramientas al máximo, funciones que no conocías, atajos de teclado… Hay muchas maneras de informarse y aprender procedimientos que pueden agilizar muchísimo tu trabajo.

Prepara una bandeja de entrada digital y real

Tu correo electrónico es el lugar perfecto para esos correos importantes; pero hay muchas cosas que todavía no se han digitalizado y llegan a tu mesa en forma de informe o de carta. Por eso, prepara un hueco para montar una bandeja de entrada en tu mesa y dejar en ella todo lo que recibas en “formato físico”. Conviene tener un lugar claro al que acudir para leer el informe de hace unas semanas o lo que acaba de llegar.

Conecta con tus compañeros

Compartís techo durante muchas horas, compartís experiencias, preocupaciones y tareas, ¿por qué no compartir también algo agradable? Esos momentos tan buenos para desconectar, la parada para comer o el descanso a media mañana son buenos para estrechar lazos con tus compañeros de trabajo. Dejad sitio a las charlas sobre cualquier cosa, que no todo sea obligación.

Desconecta de tu trabajo

Al terminar tu jornada laboral, deja tus preocupaciones, tus tareas y tus obligaciones de trabajo en la oficina. Haz que tu cabeza se centre en disfrutar y aprovechar el tiempo libre, que se aleje de ese informe que hay que preparar o esa reunión que hay pendiente. Si no desconectas, no podrás relajarte, y si no te relajas, llega tu gran enemigo: el estrés.

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