La importancia de la digitalización de las actividades tradicionales

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Hay una gran cantidad de actividades que acompañan a la nuestra sociedad desde hace décadas. Muchas de ellas, algunas con más de un siglo de historia, se practicaban en espacios reservados estrictamente para ello. Ahora, con la consolidación de internet y de las nuevas tecnologías, la gran mayoría ha salido de estos espacios y se presenta disponible para los usuarios en la red. Estamos hablando desde los juegos y el ocio más puro hasta aquellas prácticas comunicativas y de interrelación.

Juegos, de la tradición a la pantalla

Podemos empezar este repaso mencionando las actividades propias de los salones de juego, ahora migrados al casino online. Ejemplo de ello es LeoVegas ruleta, que ofrece a sus usuarios la posibilidad de disponer de este juego en vivo y desde cualquier dispositivo inteligente, o las diferentes opciones proporcionadas en las tragamonedas online, de características y temáticas muy diferentes las unas a las otras. Netflix o Disney Plus

Lo mismo sucede con otras actividades que han ido pasando a las pantallas como si nada, como los juegos tradicionales. Ejemplo de ello la oferta de entretenimiento como el ajedrez, o las partidas de cartas como el póker o el blackjack que ahora están totalmente disponibles en el campo virtual en cualquier momento y con tan solo un clic. Sin importar ubicación ni momento del día, siempre habrá una partida disponible para realizarse.

¿Y qué decir de las antiguas máquinas recreativas? Ahora son reliquias para los más nostálgicos y es que, aparte de ser piezas de museo, su actividad ha evolucionado hasta los hogares de cada uno mejorando mucho en cuanto a gráficos y jugabilidad. Actualmente, la oferta que proponen videojuegos de la compañía Nintendo o Sony, por poner dos ejemplos, nada tiene que ver con los primeros marcianitos o comecocos.

Más actividades sujetas al cambio

Saliendo del campo del entretenimiento más puro, también encontramos ejemplos notorios que son de especial mención. Una de las prácticas que se va perdiendo es el simple hecho de ir al cine. Lo que hace no mucho era sinónimo de fiesta o de día especial, las plataformas de contenido audiovisual como Netflix se han encargado de popularizarlo e introducirlo en los hogares. Por un precio mensual, los clientes disponen de miles de opciones entre sus amplios catálogos de series, películas y documentales.

Si el sector de las salas de cine está en jaque, algo parecido sucede con las tiendas de música. Prácticamente es un hecho inusual encontrarse con una de ellas por la calle, y es que el comprar música se está perdiendo. Los discos físicos han sido sustituidos por las plataformas de consumo musical como Spotify o Apple Music que ofrecen a los usuarios, sin importar el dispositivo, un sinfín de opciones en cuanto a canciones y artistas. Lo más cerca que ahora uno está de la música física se limita a los conciertos.

Tampoco se escapa de estas nuevas tendencias de la sociedad el sector de la comunicación. Primero, los medios están reinventándose, ya sean televisión, radio o prensa, para que sus contenidos sean susceptibles de ser consumidos en el campo digital. Ejemplo de ello son la presencia activa en redes sociales como Facebook y TikTok, la creación de portales digitales o de contenidos como podcast o videoblogs.

Y siguiendo el hilo comunicativo, aunque centrándonos más en las personas y no en los medios, la manera en la que uno se relaciona con el entorno también ha cambiado. Las mesas de bar han dejado paso a grupos de WhatsApp u otra aplicación de mensajería instantánea, así como las llamadas de teléfono lo han hecho con plataformas ahora tan habituales en nuestro día a día como Skype o Meets. Mismas actividades que antaño, pero una nueva manera de llevarlas a cabo.

 

 

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