¿Qué consecuencias tiene la libertad de opinión en las redes sociales?

Vivimos sumergidos en una tormenta político-social provocada por el conflicto de intereses entre Cataluña y España. Los últimos hechos acontecidos han llevado a muchas personas a posicionarse a través de sus redes sociales. Al mismo tiempo, hemos observado como empresas, instituciones, universidades y otras plataformas también han optado por mostrar su posicionamiento acorde a los valores que las representan. ¿Qué supone para una marca comercial, institucional o personal mostrar su descontento hacia unos o su fidelidad hacia otros? ¿Este hecho conlleva estar marcado por un bando o por otro? Considero que ha llegado el momento de hacernos la siguiente reflexión: ¿Una persona es libre de expresar lo que piensa a través de las redes sociales sin que tenga consecuencias para ella?

En algunos casos, hemos visto empresas que no han mostrado posicionamiento alguno ante esta situación o similares. Sin embargo, profesionales que desempeñan su labor en ellas sí que han optado por posicionarse a través de sus perfiles de redes sociales. ¿Esta acción puede provocar un acercamiento o alejamiento de la marca personal hacia la marca corporativa? Hoy en día, el simple hecho de estar plenamente expuestos a la opinión pública puede desencadenar en graves consecuencias para aquellos perfiles que hayan publicado en contra de los valores de la empresa a la que representan. Hay que ser conscientes del rastro que dejamos en la Red a través de nuestra huella digital (que también recoge en nuestros comentarios los posicionamientos, las opiniones y las imágenes que nos vinculan a un tipo de ideología u otra) ¿Nos están privando de nuestra libertad de expresión las redes sociales, los mismos canales que un día nos abrieron la puerta a compartir en público nuestros pensamientos y opiniones?

Entiendo perfectamente que unos y otros quieran expresar sus opiniones en un momento tan crítico y que está generando una fuerte fractura social, pero considero que hoy las redes sociales se han convertido en nuestra principal carta de presentación. Es por ello que volcar la ira y el descontento, o alardear de unas determinadas acciones, no se debería realizar a través de estas plataformas que han dejado de usarse únicamente con fines personales y han pasado a convertirse en plataformas que combinan los perfiles de nuestra vida personal y profesional.

Y hablo con profundo conocimiento al ver en los últimos días como compañeros de profesión y amigos han borrado todos aquellos tuits / posts que hacían referencia al conflicto entre Cataluña y España, y más cuando esos mismos tuits han provocado comentarios totalmente fuera de tono originados por conocidos, compañeros y amigos que se han enfrentado dialécticamente entre sí.

¿Todos estos perfiles podrían verse afectados en un proceso de búsqueda de trabajo por sus opiniones personales compartidas durante estos días en las redes sociales?

Es el momento de reflexionar acerca de las implicaciones que puede tener para una persona posicionarse a través de las redes sociales. En estos canales, las palabras ya no se las lleva el viento, sino que perduran hasta la eternidad. Y, por supuesto, piensen que lo primero que hacen hoy los directores de Recursos Humanos de una organización es visitar las redes sociales del candidato en los procesos de selección. Y allí se encontrarán con sus comentarios, pensamientos y opiniones personales, porque ya no existen barreras entre nuestra identidad digital personal y la profesional.

Por último, me gustaría añadir que hoy las empresas contratan a sus trabajadores también teniendo en consideración los valores de la persona, y esto va mucho más allá de un tipo de perfil profesional u otro, ya que las organizaciones quieren que los valores de sus directivos y trabajadores estén alineados con los de la compañía. Así que, simplemente, antes de compartir pensemos más en las consecuencias y menos en las causas de todo esto.

Director de la consultora Be Shared. Consultor de comunicación, arquitecto de marcas y estratega digital para más de 100 marcas entre España, Italia, Vaticano, Inglaterra, Irlanda, Colombia y EEUU. Alberto ha desarrollado campañas para los Papas Benedicto XVI y Francisco, el Partido Centro Democrático de Colombia, el Govern de Catalunya, el FC Barcelona, y marcas de gran consumo como Asics o Hewlett-Packard.
Es director del postgrado de Comunicación Digital & Social Media en Inesdi, y profesor del Máster de Marketing Deportivo en EAE-Ostelea. Además, imparte formaciones en empresas e instituciones, y colabora con otras escuelas de comunicación y marketing digital, y diversos medios de comunicación como Marketing Directo o América Economía.
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