Nutrición laboral, la relación entre el consumo de alimentos y la productividad

Aumentar la productividad laboral es uno de los grandes objetivos empresariales. En la búsqueda de esta meta se invierte dinero para la adquisición de materiales de trabajo, espacios de confort, herramientas tecnológicas y todo lo necesario para que el empleado se sienta a gusto y no procrastine en el trabajo.

 

No obstante, un factor que suele dejarse de lado y es muy importante tiene que ver con la alimentación. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), un 20 % de los trabajadores pueden elevar su productividad si incorporan en su vida una alimentación saludable, lo cual les permitiría tener mayor bienestar físico y mental, lo cual repercutirá en un mayor rendimiento laboral.

 

Para la nutricionista y redactora de Guiadesuplementos, Patricia Alcántara, hay alimentos considerados fundamentales para aquellos trabajos que demandan mayor o menor esfuerzo físico o intelectual. “La alimentación es igual de fundamental para el estudio como el trabajo. Nuestras capacidades pueden verse afectadas si tenemos una alimentación deficiente. Para mejorar la concentración, la memoria y nuestro estado de ánimo se requiere de una correcta ingesta de vitaminas del grupo B, sales minerales, oligoelementos y vitamina E. Es peligroso pasar largas horas en la oficina sin probar un bocado”, apunta la experta.

 

Aspectos que tomar en consideración

 

Los especialistas coinciden en que no se trata únicamente de consumir un número determinado de vitaminas, minerales o nutrientes, pues hay otros factores que se deben tomar en cuenta. Uno de ellos tiene que ver con el horario de las comidas. Lo más aconsejable es establecer una hora determinada para cada comida y regirse por este. Adelantarlo o retrasarlo perjudica el siguiente horario y nos puede llevar a consumir entre uno y otro cosas poco saludables.

 

Otro aspecto que debemos cuidar es el nivel de glucosa. Cada alimento ingerido se transforma en azúcar, la cual ingresa al organismo en forma de glucosa y proporciona al cerebro la energía que necesita para trabajar. Por tanto, se recomienda no dejar pasar mucho tiempo entre comidas, pues el cuerpo reacciona y realiza un esfuerzo para ahorrar energía, lo que afecta y ralentiza el metabolismo.

 

Precisamente, los snacks son parte de una alimentación saludable. Estos deben ser lo suficientemente ligeros para no alterar las comidas principales y a la vez deben contener nutrientes que beneficien al organismo. Un buen ejemplo de snacks son los frutos secos, los cuales generan la sensación de saciedad y son conocidos por sus beneficios para la piel, ser antioxidantes, proteger al corazón, entre otros. Otro snack puede ser una fruta.

 

Por último y no menos importante, es necesario beber abundante agua, a fin de ayudar al cuerpo a eliminar desechos y toxinas. Además, el líquido ayuda a reforzar el sistema inmune, lo que nos volverá más resistentes frente a gripes o enfermedades más complejas como problemas renales.

 

Al respecto, la empresa puede contribuir con algunos puntos en el tema de alimentación e hidratación, pues un trabajador sano es más productivo

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