Qué cubre un seguro de responsabilidad civil de empresa

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Un seguro de responsabilidad civil de empresa cubre los daños que su actividad cause a terceros: a personas, a cosas y los perjuicios económicos que se deriven de esos daños. No cubre los daños propios —para eso está el multirriesgo— ni las consecuencias de incumplir un contrato.

Es la póliza que más veces se contrata sin leer y la que más veces se descubre corta el día que hace falta. La diferencia entre una que responde y una que no está casi siempre en tres sitios: las modalidades contratadas, los sublímites y la fórmula temporal.

Las modalidades: no es una póliza, son varias dentro de una

Lo que se vende como «RC de empresa» es un paquete de coberturas separadas, cada una con su propio límite. Contratar la principal y dejar fuera las demás es el error más común.

  • RC de explotación. Los daños causados a terceros por el desarrollo normal de la actividad: el cliente que resbala en el local, el operario que rompe una tubería en casa del cliente.
  • RC patronal. Las reclamaciones de sus propios trabajadores por accidente laboral, más allá de lo que cubre la Seguridad Social. Es la que más caro sale no tener.
  • RC locativa. Los daños al inmueble arrendado en el que opera. Si la nave o la oficina son alquiladas, esta cobertura la exige normalmente el propio contrato de arrendamiento.
  • RC de productos. Los daños que cause lo que fabrica, distribuye o vende, después de entregarlo. Imprescindible si hay producto físico de por medio.
  • RC post-trabajos. Los daños que aparecen cuando el trabajo ya está entregado. Clave en instalación, reforma y mantenimiento: el problema surge meses después.
  • RC profesional. El perjuicio económico causado por un error en el asesoramiento o en el servicio. Es otra cosa que la RC de explotación, y en actividades de servicios suele ser la que de verdad importa.

Una empresa de servicios técnicos que solo contrata explotación se queda sin cobertura para su riesgo principal. Un taller sin post-trabajos, igual. Merece la pena repasar los tipos de seguro de responsabilidad civil antes de pedir precio, porque la conversación con el mediador cambia por completo.

Los sublímites, que es donde se pierde el dinero

La cifra grande de la portada —el límite por siniestro y año— sirve de poco si dentro hay sublímites por cobertura y por víctima. La RC patronal casi siempre tiene un sublímite por víctima muy inferior al límite general, y ese es el número que hay que mirar, porque una reclamación laboral grave se mueve en ese terreno.

Pida el cuadro completo con tres columnas: cobertura, límite y franquicia. Si el mediador no lo tiene a mano, es que no ha leído el condicionado. Y compare siempre ofertas con los mismos límites: dos primas con límites distintos no son comparables, y ahí es donde se gana la mayoría de las «ofertas más baratas».

Ocurrencia o reclamación: la letra que decide si cobra

Es la cláusula más técnica y la más determinante. Una póliza puede cubrir los hechos ocurridos durante su vigencia, o las reclamaciones recibidas durante su vigencia.

La diferencia salta cuando cambia de compañía o cuando cierra la actividad. Con una póliza por reclamación, un daño causado hace tres años que le reclaman hoy solo está cubierto si la póliza vigente incluye retroactividad suficiente. Si cambió de aseguradora y la nueva no la trae, ese hueco no lo cubre nadie. Pregunte por escrito dos cosas: desde qué fecha hay retroactividad y qué pasa con las reclamaciones que lleguen después de cancelar la póliza.

Lo que casi nunca está cubierto

Las exclusiones se leen antes, no después. Las que aparecen en casi todos los condicionados:

  • El daño propio: sus instalaciones, su maquinaria, su mercancía.
  • El incumplimiento contractual puro: entregar tarde o no entregar no es un daño a tercero, es un incumplimiento.
  • Las sanciones y multas administrativas, que son personalísimas.
  • El coste de rehacer su propio trabajo mal hecho. El daño que ese trabajo cause a otras cosas sí; repetir la obra, no.
  • Los daños dolosos y los derivados de actividades no declaradas en la póliza.
  • La contaminación, salvo la accidental y si está expresamente incluida. La responsabilidad ambiental de las empresas tiene además su propio régimen, que no se resuelve con la RC general.

Declarar bien la actividad: el detalle que anula pólizas

La cobertura se define por la actividad declarada. Si la empresa ha ido ampliando servicios —empezó instalando y ahora también mantiene, o empezó vendiendo y ahora también monta— y la póliza sigue diciendo lo de hace cinco años, hay un agujero abierto.

Lo mismo con la facturación y el número de empleados, que suelen ser la base de cálculo de la prima. Declararlos por debajo abarata la póliza y activa la regla proporcional: la compañía indemniza en la misma proporción en que se declaró. Es un ahorro que se paga entero en el peor momento.

Revise también quién figura como asegurado: la sociedad exacta, no una marca comercial, y con su CIF. Si hay varias sociedades del grupo, todas las que deban estar cubiertas tienen que aparecer nombradas.

Cuándo es obligatoria

No hay una obligación general para todas las empresas: depende de la actividad. Bastantes sectores y profesiones tienen un seguro de responsabilidad civil exigido por su normativa propia o por su colegio profesional, y muchos contratos —arrendamientos de local, pliegos de licitación, contratos marco con grandes clientes— la exigen aunque la ley no lo haga.

Antes de contratar, compruebe dos cosas: qué exige la normativa de su actividad concreta y qué límites le imponen sus contratos. Es frecuente que sea el cliente, y no el legislador, quien fije el mínimo real.

Cómo pedir la oferta

Para que las ofertas sean comparables, entregue el mismo pliego a todos: actividad real detallada, facturación, número de empleados, si hay trabajos fuera de sus instalaciones, si exporta, siniestralidad de los últimos años y los límites que le exigen sus contratos. Después exija que coticen con idénticas sumas y franquicias.

Ese trabajo de comparar entre compañías es exactamente la diferencia entre las figuras de mediación: puede hacerlo un agente dentro de su catálogo o una correduría en todo el mercado, y conviene saber qué le conviene a su empresa entre una correduría y un agente antes de empezar a pedir precios. Si busca en plaza, las selecciones de corredurías para empresas en Barcelona y de corredurías online en España sirven para acotar candidatos.

Preguntas frecuentes

¿Qué cubre exactamente un seguro de responsabilidad civil de empresa?

Los daños personales, materiales y los perjuicios económicos derivados que la empresa cause a terceros en el ejercicio de su actividad, dentro de las modalidades contratadas y hasta los límites y sublímites de la póliza. Incluye también la defensa jurídica y las fianzas en los términos pactados.

¿Qué diferencia hay entre RC de explotación y RC profesional?

La de explotación cubre el daño físico causado por la actividad; la profesional cubre el perjuicio económico causado por un error técnico o de asesoramiento. Una empresa de servicios puede necesitar sobre todo la segunda y tenerla fuera de su póliza sin saberlo.

¿Es obligatorio el seguro de responsabilidad civil para una empresa?

Depende de la actividad. No hay una obligación general, pero muchos sectores la tienen impuesta por su normativa y muchos contratos la exigen. Compruebe las dos cosas antes de decidir el límite.

¿Cubre los accidentes de mis trabajadores?

Esa es la RC patronal, que es una cobertura específica dentro de la póliza y hay que contratarla expresamente. Cubre la reclamación del trabajador a la empresa por encima de las prestaciones de la Seguridad Social, con su propio sublímite por víctima.

¿Qué pasa si cambio de aseguradora?

Si la póliza funciona por reclamación, compruebe que la nueva incluye retroactividad desde la fecha en que empezó a estar asegurado. Sin ella, los daños causados en el periodo anterior que le reclamen ahora quedan fuera de las dos pólizas.

¿Cómo se calcula la prima?

Normalmente sobre la facturación, la actividad declarada, el número de empleados, los límites elegidos y la siniestralidad previa. Por eso declarar de menos activa la regla proporcional y reduce la indemnización en la misma proporción.

Propietario y responsable editorial de Tiempo de Negocios. Consultor de analítica digital con 14 años de experiencia en GA4, GTM, BigQuery y Looker Studio para empresas como Salvat, Girbau, Molins o Rosa Clará, y COO Fraccional para pymes, startups y agencias. Ingeniero informático y fundador de Datapeek. Formador en escuelas de negocios y universidades como INESDI, OBS, EAE y Tecnocampus.
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